lunes, 26 de abril de 2010

Conscientia

Nunca es tarde si la dicha es buena. Es lo que todo el mundo dice. Y hasta que no te paras un poco a darle vueltas, a sopesar todo, y te das cuenta de lo relativa que torna cualquier relación, de lo mucho que cuesta construir algo sólido y de lo poco que tarda en caerse si algún cimiento baila por lo que sea (echar culpas nunca nunca es la solución)...

Es extraño, pero no sabría decir cuál es el preciso instante que se encuentra entre que asumes que algo ha pasado, y asimilas que ese mismo algo ha sucedido. Con lo primero simplemente eres consciente de que un cambio se ha producido, pero hasta que no llega ese segundo punto, el verdadero punto álgido, de inflexión, no eres capaz de hacer nada en consecuencia.

Cada sujeto es un mundo, y cada interacción entre dos sujetos, un universo. Es por eso, que cada mundo tiene sus características, su tiempo y su espacio, y es preciso que ambos mundos conozcan la realidad del otro para, precisamente, poder actuar consecuentemente. Quizás estoy desvariando mucho y escribiendo generalidades, pero creo hacerme entender, y me vienen a la cabeza docenas de historias, pasadas, presentes y posiblemente futuras, que concuerden con esto...

Ojalá fuera más fácil... no, ¡qué diablos! Que siga siendo complicado, eso es lo que le da algo de salsa a esta vida. Si no hubiera obstáculos... ¿qué merito tendría seguir adelante? Aprendamos a vivir con lo que toca, no todo va a ser suave y dulce siempre, si hay momentos amargos, ¡adelante! ¡Vívelos y disfruta su esencia tanto como disfrutas la de los buenos momentos!

Sácale jugo a cada minuto que vivas.

Hale, Edu, ya puedes ir aplicándote el cuento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario