martes, 6 de abril de 2010

Una de Tólstoi

«Todo estriba en que los hombres creen que hay situaciones en que se puede tratar a los hombres sin amor, y tales situaciones no existen. A las cosas se las puede tratar sin amor: se puede talar árboles, fabricar ladrillos, forjar el hierro sin amor; pero con los hombres no puede hacerse, lo mismo que no se puede tratar a las abejas sin precaución. Así es la característica de las abejas. Si no se las trata como se debe, se las perjudica a ellas y a uno mismo. Igual sucede con los hombres. Y no puede ser de otra forma porque el amor entre ellos es la ley básica. Cierto que el hombre no puede obligarse a amar como a trabajar, pero eso no es motivo para tratar a la gente sin amor, sobre todo si se exige algo de ella. Si no amas a los hombres, permanece quieto -pensaba Nejliúdov, hablándose a sí mismo-, ocúpate de ti, de tus deseos, de lo que quieras, pero no de los hombres. Lo mismo que se puede comer sin perjuicio y con provecho sólo cuando se tiene apetito, así se puede tratar a los hombres con provecho únicamente cuando se siente amor hacia ellos.»

Lev Tólstoi. Resurrección.

1 comentario:

  1. Ogh. Es todo cierto. Ojalá la gente no entendiese el "amor entre los hombres" como "amor entre gays" o como sexo.
    ¡Gracias por seguir!

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