viernes, 5 de febrero de 2010

Confessions on a mad floor

Dependo de las personas mucho más de lo que me gustaría. Me encanta debatir. Me ponen nervioso aquellos que pasan de todo, y aquellos que se preocupan demasiado por todo. Odio la incomprensión y la falta de escucha y de respeto. Suelen enternecerme hasta llorar escenas cumbre de la cinematografía. Paseo solo y a mis anchas a menudo. Disfruto reencontrando nuevos aspectos en una canción o un libro olvidados. Hablo y hablo y hablo y hablo. Por eso me cuesta tanto comedirme, sobre todo al empezar a conocer a alguien. Soy muy ansioso e impaciente, y quiero, casi necesito, tener la seguridad de que nada va a ir mal, no necesito controlar la situación, pero sí saber que está controlada. Entiendo el amor como un sentimiento puro y libre, que no entiende de restricciones como género, edad, ni ningún otro. Me considero socialista utópico, ateo tirando a aconfesional, liberal, músico frustrado, evolucionista, sociable interesante, clásico pero alternativo, comedido normalmente, sobreprotector, curioso… Odio los prejuicios y los juicios de valor. Me odio cuando caigo en ellos sin darme cuenta. No me gustan los perros, de entrada. Adoro a los gatos. Me encanta escuchar el rumor del agua. Siento predilección por el cierzo. Vainilla, coco, lavanda. Chocolate amargo. Me encanta ducharme con agua fría. Soy extremadamente perezoso, aunque si sé que tengo que hacer algo, aunque sea en última instancia, procuro esmerarme. Intento ser ecléctico y no centrar mis gustos en una única dirección, aunque sienta especial interés por ciertos estilos. Me encanta el arte, la literatura, la paz de cualquier lugar perdido de la mano de Dios, Alá, Buda, Thor, Visnú… Me considero extraño, aunque normal dentro de mi extrañeza. Hay gente que me odia, creo que poca, y no odio a nadie (odiar odiar, lo que se dice odiar, no). Tiendo a exagerar las cualidades de todo aquel que me rodea, y a juzgar para bien demasiado rápido. Me confío demasiado. Nadie es perfecto, empezando por mí (no hace falta que lo jure). Últimamente soy más directo y doy menos rodeos, entiendo que cada cosa ha de llegar en su momento, aunque nunca dejo de soñar, lo cual suele reportar consecuencias negativas. Siempre siempre siempre tengo una canción en la cabeza. Si comienza a rallarme, la traduzco, cambio el orden de las palabras, las cambio por sinónimos, las pronuncio de diversas maneras… Suelo ausentarme a menudo. Me encanta compartir sabiduría. Tanto poder compartir yo, como que compartan conmigo, me llena, es algo indescriptible. Hay gente que creyó conocerme, y jamás llegaron a hacerlo, simplemente porque no quisieron, soy muy transparente con la gente que me lo pide y me demuestra que merece la pena. No escribo regularmente, no cumplo con mis obligaciones regularmente, no hago todo lo que debería. Quiero poder desligarme de todo aquello que me hace ser peor persona, y poder por fin desalinearme. He avanzado muchísimo en los últimos meses. Las gracias ya las he dado, pero jamás terminaré de hacerlo. Me siento libre. Me siento libre. Me siento abierto. Me siento… liberado.